LAS EMISARIAS (un post genuinamente bluffiano)
Esa rubia que miras en el ascensor está muerta, es la sombra viva de una mujer muerta; forma parte de ti. En el pasado, no lo recuerdas, no puedes recordarlo, se te apareció con otros ropajes y otra sonrisa, te llamó Martín, cuando deseó pronunciar tu nombre, y te susurró: “hermano” junto a las caricias del relente, entre un mar de espigas desventrado por el hielo de la luna. Ella se baja en otro piso, se va en silencio. Le arrebata al ascensor la vida. Es probable que todo lo haya hecho repitiendo unas pautas eternas. Es posible que esta tarde sea la última vez que os habéis mirado a los ojos y que no la vuelvas a ver en la vida ya nunca más.
De nuevo en casa, tumbado en la cama, leyendo sobre el destino, percibes en el rostro un impacto metálico, huérfano, sutil, de procedencia desconocida y fría, que te impele a cerrar el libro, a cerrar las cortinas, a cerrar los ojos. Vuelves a verla: dulce, hermosa como un hada para niñas buenas, tan cálida como caen los rayos del sol entre las hojas de la palma, lejana y distante como la sirena malquerida de una saga del norte, fértil como la primavera, cuyo término nadie conoce. Hueles tus manos, buscando su olor, el olor de ella, la patina diáfana de su aliento de cristal y agua, las marcas profundas de sus labios iriscentes sobre la piel. En el sueño no te podrán lacerar sus besos, porque ya hubo un día en el que los venciste. No te podrán asfixiar sus caricias, porque ya las rechazaste una vez. No, no. Ella no va a caer rendida a tus pies en el sueño. Si puede comportarse sin sentido, con frenesí, como los ángeles; si puede correr transmutada en luz, como la boca y el cabello de los ángeles, ¿por qué va a tener que envejecer? ¿por qué va a tener que ofrecerte su amor?.
Y este verano, mientras caminas en soledad una noche cualquiera, por una calle cualquiera que no conduce a ningún sitio en concreto, quizás oigas -tras los tuyos- unos pasos amortiguados que chascan las hojas caídas de las hayas, tal vez sientas moverse por el aire, a tu alrededor, una franja de tibieza que te resulte vagamente familiar, es factible que esa noche las campanadas del Big Ben repitan de nuevo lo existente. Puede que no.
Esa noche sentirás miedo de estar solo y buscarás cobijo en un pub, el calor, entre sus gentes, la fantasía, en el amigable amargor de la malta fermentada y el lúpulo, resolverás -al cabo- que la vida acaba de empezar de nuevo, y... entonces... ¡la verás!. Vislumbrarás entre los corros de los parroquianos a una mujer morena, tímida, frágil y elegante que, al sonreír -devorándote el alma como una mantis recién fecundada- te sumergirá sin piedad en los fondos, azules, de la melancolía.
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PARA LEER: Escándalo (SHUSAKU ENDO)
PARA ESCUCHAR: Pop (LOS PLANETAS)
12 comentarios
Y genuinamente bueno, una agradable manera de acabar el día. Gracias y buenas noches.
I like.!
Sueño o realidad.He ahí la cuestión.
Saludos.
Sí, las mantis abundan. Nos devoran tras la cópula, si hay suerte, o antes, si no. Pero hay que reconocer una cosa:el pequeño macho devorado suele ser la típica victima propiciatoria.
(Bluff, ahora que he resucitado ese neonato de "Lansky-al-habla", no se cómo colocarte en los links, enlaces o como se diga, ¿puedes entrar en mi blog y explicarme cómo?)
Lansky esto es lo que iba a publicar en "Lansky al habla" si el blog me hubiera dejado. Ya que este no permite publicar comentarios a los lectores en tanto no se hagan con un perfil blogger.
"Hola
El post me recuerda a un pasaje de La Máscara de Dimitros. Una novela de Eric Amber. Me gustan las descripciones sensoriales, ante todo. El malo, en cambio, el gordo, me parece un poco demasiado malo. Y ese no es el caso ¿no?. La cuestión es que si hay que cargárselo pues hay que cargárselo, incluso aunque fuese un bendito de Dios o un cándido volteriano. O eso me parece a mi.
Confío, en cualquier caso, que en el próximo post no haya ya más víctimas. ¡Qué hombre este!.
Un abrazo entrañable. Bluff".
No se como se hace lo que me pides. Yo soy de La Coctelera que me convence más. Por mi parte, ya estás enlazado. El antedicho que vuelve a saludarte.
No. Yo sólo mato a los malos y además, por dinero. Qué se le va a hacer. Lo quiero todo.
No había percibido en mí esas influencias "amblerianas", puede que lleves razón; Ambler me gusta mucho, especialmente La máscara de Dimitros, que mencionas, Viaje al miedo y su Autobiografía.
Un abrazo (no me dices nada del posible encuentro en Madrid, editores por medio)
Y Ambler aparte, otra cosa, Bluff; la cosa va así: tú comentas mis cosas en mi sitio, y yo las tuyas en el tuyo. ¿Estamos?
Perdonad que os interrumpa: Lansky, he visitado tu blog pero no puedo comentar (qué injusto es a veces internet).
En fin, por no extenderme: que el relato es bárbaro. Y realmente el asesino es un tío listo (más que nada porque a mí también me gustaría vivir siempre en un paraíso rural lleno de libros buenos y cuadros perfectos).
Un saludo
Perdonad que os interrumpa: Lansky, he visitado tu blog pero no puedo comentar (qué injusto es a veces internet).
En fin, por no extenderme: que el relato es bárbaro. Y realmente el asesino es un tío listo (más que nada porque a mí también me gustaría vivir siempre en un paraíso rural lleno de libros buenos y cuadros perfectos).
Y música, claro
Un saludo
Perdón, he salido doble
Por favor, Lansky, pues claro...
He intentado justificar las razones por las que excepcionalmente esta vez, y sin que sirva de precedente, lo hecho aquí.
Como ves no soy el único que se ha visto en esa tesitura, a lipstick, la anterior interviniente le ha sucedido exactamente lo mismo.
Siento haberte molestado. Me haré con un perfil. Bluff.
Bluff, no te he leído tanto como para saber qué es exactamente algo genuínamente tuyo, pero por lo que veo eres muy bueno...
Un saludo
Toda esta conjura de los listos para impedir que comenteis en mi blog ha tenido una cosa buena, juntar a gente que valoro, como Bluff/clavadista y Lipstick/Inquieta compañía. Por otra parte, aunque vanbrugh intenta, el buen hombre, explicarme lo de los enlaces y tal, no lo consigo de momento. Como dicen en las empresas de servicios: seguiremos intentándolo.
Lipstick: te contesto aquí, por esta única vez, reiterando mis disculpas. Yo ., como mi personaje, también vivo en un paraiso rural (al menos parte del tiempo, ya que es mi casa, aunque tenga que vivir otra parte de mi tiempo de alquiler en la gran ciudad). Vivo en un paraiso rural, con mis libros y demás y lo mejor de todo es que para conseguirlo no he tenido que matar a nadie, aunque...
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